31.10.2017
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ENTRENAR LA MENTE ENTRENANDO EL CUERPO: 4 EJERCICIOS QUE CAMBIARÁN TU VIDA

La teoría es fácil. El cuerpo y la mente forman un todo y por eso es tan importante trabajar ambas partes: una no puede funcionar sin la otra.  Sin embargo, a menudo resulta más sencillo trabajar el cuerpo en un gimnasio que buscar actividades que permitan trabajar, a la vez, la mente y el espíritu. 

En occidente esta línea que busca el trabajo del cuerpo y de la mente se concentra en actividades como Pilates o Body Balance.

El método de ejercicios de bajo impacto creado por Joseph Pilates en el siglo XX basa gran parte de su eficacia en la necesidad de estar permanentemente concentrado en la respiración y en la postura del cuerpo. A medio camino entre la gimnasia tradicional europea y el yoga asiático, Pilates ayuda a mejorar la postura corporal y a fortalecer la musculatura del organismo mediante trabajo de fuerza de baja intensidad.

Por su parte, Body Balance mezcla tres disciplinas distintas para conseguir sus objetivos. Recoge las principales nociones del yoga, el tai chi y el trabajo abdominal para conseguir que en una única sesión se trabaje la fuerza concentrada a través de la respiración. Dentro de nuestra lista de actividades para trabajar cuerpo y mente, Body Balance es quizás la que contiene una dosis de intensidad un poco más alta, perfecta para aquellos que no tienen mucha paciencia.

En esta línea misma línea de trabajar cuerpo y mente, la filosofía oriental nos lleva milenios de ventaja y, gracias a ella, podemos ofrecer hoy algunas de las actividades más completas de nuestro gimnasio. El tai chi y el chi Kung son dos disciplinas que provienen de China. A medio camino entre la danza y las artes marciales, buscan ofrecer ejercicios de baja intensidad mediante los que se trabajen la musculatura, la coordinación y la respiración.

Chi Kung va orientado a trabajar la energía interna, lo que se consigue acompasando los movimientos del cuerpo a la respiración. Toda la atención y la intención de la mente se concentra en el aire que entra y sale del organismo.

Las clases de Chi Kung comienzan con un nivel muy asequible para cualquier persona. Empiezan trabajando la reeducación postural, los estiramientos y diversos ejercicios respiratorios que permitirán ir poco a poco avanzando en la actividad.

La relajación y la reconexión con el propio cuerpo son también dos aspectos importantes que se trabajan a la misma vez que se va fortaleciendo la musculatura. Gracias al trabajo que se realiza en estas sesiones se gana en serenidad, vitalidad y flexibilidad. Como resultado extra, el sistema inmunológico también se refuerza, sirviendo este deporte de intensidad suave como complemento perfecto a la rutina de fitness para quienes practican deportes más duros.

El objetivo final es percibir la energía interna del propio cuerpo, tomar conciencia de ella y aprender a canalizarla para aumentar nuestra felicidad y nuestro nivel de bienestar.

Por su parte, el tai chi es propiamente dicho un arte marcial dentro de la filosofía china pero con sus movimientos ejecutados a muy baja velocidad. Su objetivo no es tanto derribar al enemigo en un asalto sino mejorar la salud, la coordinación y la concentración.

La respiración durante la ejecución de los movimientos también es muy importante. Así tomamos conciencia de todo nuestro cuerpo mientras fortalecemos los músculos internos y externos.

En el tai chi los movimientos son lentos y fluidos, armoniosos. El cuerpo y la mente se alinean y trabajan en una única dirección, favoreciendo que la energía circule por nuestro interior, que la sangre fluya con más libertad y los músculos se oxigenen, se estiren, se fortalezcan y se relajen al mismo tiempo.

La filosofía detrás del tai chi afirma que la fuerza nace de la delicadeza y que entrenarla es una forma de meditar y de reconectar con uno mismo. 

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