7.10.2017
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BABYFIT O CÓMO RECUPERAR TU FIGURA SIN SEPARARTE DE TU BEBÉ

La maternidad es una de las experiencias más enriquecedoras, apasionantes y bonitas que puede vivir una mujer. Sin embargo, también es de las más exigentes física y mentalmente hablando. El estrés que producen los cambios de los primeros meses de vida de un bebé sólo lo conoce bien quien ha pasado por ello. 

El propio embarazo es una proeza física para el cuerpo. En apenas unos meses, nuestro organismo se adapta a la nueva vida que está creando en su interior a pasos agigantados, con las consecuencias que conlleva a nivel óseo y muscular.

Por si fuera poco, los primeros meses suponen un mayor desgaste físico para los nuevos papás. Los horarios de los bebés y su necesidad constante de atención y cuidado ponen en jaque el nivel de agotamiento de cualquiera.

Recuperar la forma física de antes del embarazo pasa de ser una cuestión estética a una de supervivencia: cuanto antes empecemos a hacer ejercicio, antes se recuperará nuestro cuerpo. Los beneficios físicos del ejercicio para la madre son increíbles porque vuelven a activar el metabolismo y ayudan a proporcionar una mayor vitalidad.

Psicológicamente, el ejercicio es la droga más poderosa que existe. El cerebro genera endorfinas, dopamina y serotonina gracias a la actividad física, las hormonas de la felicidad. El ánimo mejora, la autoestima sube y, como consecuencia, se alivia la tensión, se libera el estrés y mejora la calidad del sueño.

Sin embargo, a menudo nos encontramos con que estas nuevas mamás ya recuperadas del parto tienen dificultades para conciliar su vida maternal con su vida deportiva. Las increíbles ventajas del deporte para las mamás están de repente más lejos que nunca porque no tienen con quién dejar a sus hijos o, peor aún, se sienten culpables por dejarlos solos tan pequeños. 

Pensando en ellas nació la filosofía babyfit, o cómo hacer ejercicio llevando a tu bebé a clase. Los programas de fitness con bebés son la última moda en actividad física recomendada para después del parto. Además de permitir a las mamás conjugar el deporte con las necesidades de los más pequeños, como la lactancia o los cambios de pañal, ayuda a crear una comunidad de apoyo entre las madres.

El ejercicio de las sesiones de babyfit se adapta al estado físico de cada madre. En general, se trata de programas de esfuerzo progresivo para que el cuerpo continúe su recuperación y se adapte poco a poco a la rutina deportiva. El objetivo es que al final del programa babyfit las mamás puedan volver a incorporarse con normalidad a sus clases favoritas del gimnasio sin sufrir las consecuencias en forma de lesiones o sobrecargas musculares.

Mientras, el propio bebé se beneficia del contacto directo con su madre durante el ejercicio y se divierte porque lo bailan durante las clases. Porque sí, no es un mero espectador de las sesiones deportivas sino que participa activamente en ellas.

Esta forma de trabajar con los niños crea adherencia al deporte desde muy temprana edad, predisponiendo a los pequeños al ejercicio a medida que se hacen mayores. Además, sirven como mecanismo sociabilizador tanto para las mamás como para los bebés.

Nadie entiende la dificultad de ser madre como otra madre, por eso los grupos de babyfit son una de las mejores redes de apoyo que existen. Las nuevas mamás crean un fuerte vínculo mientras comparten entre ellas los trucos para sobrevivir a la reciente maternidad sin renunciar a seguir siendo ellas mismas.

Una nueva forma de vivir la maternidad y el deporte, más inclusiva y más respetuosa con los tiempos y las necesidades tanto de las mamás como de los hijos. 

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