26.10.2017
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BAILAR PARA RECUPERAR EL RITMO DE TU SALUD

Ponerse en forma puede ser una tarea muy difícil, especialmente cuando hace tiempo que no entrenamos. Por eso, los principales expertos en fitness del mundo tienen un mantra que nunca falla: diviértete para ganar. 

El secreto de la salud y el bienestar es la constancia. Aprender una serie de hábitos y de rutinas que nos guste tanto que sean fáciles de mantener en el tiempo. Ahí es donde entra bailar, una actividad divertida con un potencial como ejercicio cardiovascular imbatible.

Lo mejor del baile es que cualquiera puede bailar. Independientemente de tu nivel de fitness de partida, puedes empezar cuando quieras. No hay discriminación ni de peso ni de edad, convirtiéndolo en una actividad de iniciación perfecta.  

Bailar es uno de los ejercicios cardiovasculares más importantes que existen. Mientras bailas el tiempo vuela y quemas calorías al ritmo que más te guste. Puedes elegir desde un ritmo clásico como las sevillanas hasta los más modernos ritmos latinos, pasando por las clases de zumba y de danza oriental.

Cada una de ellas tiene su filosofía particular pero coinciden en los grandes beneficios que bailar aporta para tu salud. Más allá de ser capaz de moverte y hacer ejercicio durante una hora sin que suponga un sacrificio, bailar mejora la capacidad pulmonar y la resistencia general.

El corazón es otro de los grandes beneficiados de incorporar el baile a tu rutina semanal. Practicar algún tipo de baile como ejercicio regular reduce los riesgos de padecer una enfermedad cardiovascular y combate el sedentarismo. 

Su potencial como quemagrasas es indiscutible. Podrás deshacerte de las calorías de más mientras activas todo tu organismo al ritmo de tu música favorita. Pero no sólo eso, bailar tiene muchos otros beneficios para tu cuerpo y para tu salud.

Diversos estudios demuestran que bailar desarrolla otras habilidades como la coordinación, la propiocepción y el equilibrio. Se acabó ser un pato mareado. Clase tras clase, aprenderás a coordinar los movimientos de los brazos y de las piernas siguiendo la coreografía y el ritmo marcado por el monitor. Al principio será más complicado, pero gracias a la repetición y a la paciencia poco a poco los movimientos te saldrán naturales.

Esa es una de las claves: repetir las secuencias hasta que tu cuerpo las memoriza y las reproduce de forma totalmente natural. Gracias a ello, también se trabaja la memoria muscular y la situación del propio cuerpo en el espacio, una habilidad a menudo olvidada y que sin embargo nos ayuda a estar más en armonía con nuestro entorno.

Por si fuera poco, el baile también tiene una gran capacidad para liberar el estrés por dos razones. Por un lado, como cualquier ejercicio físico genera endorfinas, dopamina y serotonina, las hormonas de la felicidad. Por otro, para ejecutar correctamente los pasos tienes que estar totalmente concentrado en el momento presente.

Aquí y ahora. Una de las técnicas más recomendadas por los psicólogos para combatir la depresión consiste en hacer que el paciente sea consciente del momento presente y focalice toda su energía, mental y física, en lo que está haciendo. 

Como extra, bailar mejora la autoestima porque aumenta la confianza en uno mismo. A medida que vas desarrollando tus habilidades y que vas dominando las partes más difíciles de cada tipo de baile te sientes más seguro y más suelto sobre la pista.

Baila zumba, baila sevillanas, aprende los nuevos ritmos latinos o los secretos de la danza oriental. Elige tu forma de bailar favorita y desarrolla una nueva habilidad mientras haces ejercicio. Tu corazón te lo agradecerá.

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