18.11.2015
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Aquagym: una forma fácil de ponerte en forma

¿Llevas tiempo sin hacer deporte? Entonces el Aquagym puede ser la actividad que estás buscando. Esta modalidad de gimnasia acuática adapta ejercicios clásicos de fitness al agua, donde pueden trabajarse sin producir sobrecarga y sin el impacto para las articulaciones que tendrían en tierra.

Creada originariamente como parte de las terapias de rehabilitación, se trata de un ejercicio suave y de intensidad gradual perfecto para mantenerte o empezar a ponerte en forma a tu ritmo.

El Aquagym es un tipo de ejercicio de baja intensidad. Pensado para utilizar la resistencia del agua como parte del entrenamiento, es una actividad deportiva completa que trabaja todos los músculos del cuerpo sin añadir presión a las articulaciones, tendones y ligamentos.

Aunque cualquiera puede participar en una de estas clases, está especialmente indicado para personas mayores, personas sedentarias que lleven mucho tiempo sin realizar una actividad y quieran volver a invertir en salud, personas con problemas cardiorrespiratorios leves o moderados, problemas psicomotrices o de coordinación, falta de tono muscular, sobrepeso o que estén recuperándose de alguna lesión.

Además, gracias a las propiedades relajantes del medio acuático, también está indicada para personas con altos niveles de estrés que necesiten una forma de desconectar de sus preocupaciones diarias.

Si eres de los que sufren con la idea de saltar en mallas delante de mucha gente, uno de los principales alicientes de este ejercicio no competitivo es la privacidad que aporta estar dentro del agua. Muchas personas se sienten menos observadas durante la realización del ejercicio, lo que hace que se concentren más en la ejecución de los distintos movimientos y obtengan un mayor rendimiento y satisfacción personal.

La profundidad de las piscinas dedicadas a esta actividad oscila entre 1’20 y 1’50 metros, por lo que no es imprescindible saber nadar. Dentro de la piscina se hace pie en todo momento y esto permite su ejercicio por un mayor número de personas. Además, la temperatura media del agua oscila entre los 28 y los 31 grados.

Por otra parte, no necesita de equipamiento especializado. Para practicarlo sólo hace falta llevar un bañador cómodo y seguir las normas básicas de la piscina donde se desarrolle.

Al ser un ejercicio cardiovascular completo, es ideal para empezar a perder calorías y a tonificarse después de tiempo inactivo. Se estima una clase de Aguagym quema entre 400 y 500 calorías, según la intensidad de los movimientos y la condición física de cada uno.

 Entre sus numerosos beneficios se encuentra la activación de la circulación sanguínea, la corrección de la postura corporal, el desarrollo progresivo de la musculatura, la mejora de la respiración, de la flexibilidad y la resistencia, y el aumento de la relajación de quienes lo practican.

Dentro del agua, el cuerpo pesa menos que en tierra. Esto hace que el Aguagym esté especialmente indicado para trabajar problemas circulatorios, de espalda y de articulaciones.

Además, el agua te proporciona la misma resistencia durante todo el desarrollo del movimiento, tanto al estirar el músculo como al contraerlo, por lo que el trabajo es doble.

Es la actividad perfecta si te estás recuperando de una lesión y no quieres perder tu forma física durante el tiempo de rehabilitación.

Regresar al entrenamiento tras una lesión o una operación es un factor clave en una rápida recuperación. Este ejercicio te permite fortalecer tus músculos sin sobrecargarlos, completamente adaptado a tu ritmo y tus necesidades.

Los riesgos de lesión durante el ejercicio son mínimos porque no hay impacto directo sobre el cuerpo. Esto lo convierte en un tipo de clase accesible a personas con cualquier condición física, incluidas mujeres embarazadas o que hayan sido madres recientemente y quieran volver a hacer ejercicio.

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